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jueves, 18 de febrero de 2010

Distinto, diferente.

Con el fin de la Segunda Evaluación, aprovechamos el puente de carnavales (Sábado-Martes) y bajamos a Sevilla. Recuerdos, buenos momentos y 750 kilómetros por recorrer.

Viejos amigos, recuentros, sorpresas y la tarde del domingo libre para ver fútbol de Primera División. Nunca había estado en el Pizjuán y la conciencia, aconsejada por la experiencia, me pide volver.

Llegué pronto, sobre las 6 y cuarto ya estaba en el estadio, me apetecía ver llenarse el estadio. Megafonía a tope, tres bolsas de pipas por un euro, refresco, bocadillo y abrigo, la tarde-noche pintaba muy fría.

Hora del partido, jugadores al terreno de juego y todo el campo en pié mientras suena el himno. Primeros minutos de juego, el Sevilla no finaliza jugadas y el Osasuna en actitud de verlas venir. Minuto 16, ovación a Antonio Puerta, 35.000 personas aplaudiendo y yo, con los pelos de punta.

Cánticos constantes, Gol de Luisfa, aplausos para Palop y el Sevilla que no acababa de sentenciar.
Arma de doble filo, se mascaba la posibilidad del empate, aunque Osasuna no ocasionaba grandes problemas.

Final del partido, victoria por la mínima, un partido poco lúcido pero que mantuvo mis emociones a flor de piel durante todo el partido. El Sevilla se sitúa cuarto y se enfrentará en la próxima jornada al inexpugnable Mallorca en el Ono Estadi, su feudo. A las 10 el Sábado.

martes, 17 de marzo de 2009

Sentimiento y pasión

El fútbol si se lo tuviera que describir, se lo prometo, sería capaz de admitir que es capaz de todo y de nada, de producir la felicidad y de provocar, de la forma más repentina, la tristeza más inesperada.


Alguien de quien presumo, y creo conocer muy bien, me definió hace algún tiempo lo que significaba el fútbol. Ese alguién, siente el fútbol como una pasión, le produce un sensación infinita cuando ve ganar a su equipo la merecida victoria y sufre, cuando lo ve perder. Se emocionó de alegría y lloró por las desgracia. Nunca se olvida de donde vino y todo lo que significa para él, el fútbol.


El fútbol es mucho más que un balón rodando por un tapete de hierba, me dijo. Siempre lucía su camiseta con orgullo, mostrando sus colores y el escudo que tanto le gusta dibujar. Orgulloso de su equipo y de la ciudad que representa, orgulloso de su historia y de todo lo que abandera la entidad a la que no se cansa de animar.


Nunca pensé, sinceramente, que el ánimo de alguien pudiese depender en tanta medida de su equipo. Este alguien rompió todos mis esquemas. Este alguien es del Sevilla. Me enseñó que este deporte implica pasión, amor a unos colores y un sentimiento que, todavía, no me ha sido capaz de explicar.


Os invito a ver este vídeo y que escuchéis lo que narra la voz en off. A ese alguien, le encanta este vídeo.